miércoles, 19 de enero de 2011
Summer's Espallafato
Destacamos el trabajo de una de nuestras lectoras, que ha adoptado nuestra primera palabra huérfana: "espallafato ", mediante este vídeo.
Su relato nos ha parecido fresco y genial, unido a una videocreación realmente original e innovadora.
¡Enhorabuena Ana Luisa!
lunes, 17 de enero de 2011
Histórias da gente de ali
Fotografía: Plaza de toros en Monsaraz (Portugal), por José Rico Barceló
Texto: Rui Manuel Aragonez Marques
AS FERRAS
(fragmento)
Pediu-me a Noudar que escrevesse algo. Touros, o tema, ou Toiros, talvez na o saibam que se pode dizer de ambas as maneiras. Touros, mais campestre, mais rural, mais Alentejo, mais sol de praça, Toiros, mais cidade, mais finura, mais português de academia se academia houvesse, mais lugares à sombra.
Lembro-me, de cima deste meio século que tenho, de um barraca o, onde se guardavam as alfaias agricolas, que nesse dia, o dia da “ferra”, se transformava em grande sala o de comidas e bebidas. Uma grande mesa ao meio, muitos cavaletes a sustê-la. Toalhas grandes, de pano, algumas bordadas, sobrepostas nas pontas, esticadas, muitas, cobriam o tampo da enorme mesa e as patas dos cavaletes. Sobre elas, uma imensidade de pratos e iguarias. Nada de garfo e faca nesse dia, à ma o, navalhas abertas e cortantes.Um exagero de comida que definia, às vezes por presunça o, o lavrador que na o lavrava, o dono da terra, do barraca o, das alfaias, dos cavaletes, das toalhas, dos pratos, das iguarias e dos toiros. Toiros. Que quem os cuidava chamava Touros.
Eram gentes de sol.
Por essa altura, teria o meu pai, que nos deixou há três meses para sempre e cujo luto ainda na o tive tempo de fazer, pouco menos do que a idade que tenho hoje, e era pela sua ma o, pois trabalhava nas veterinárias, que eu tinha contacto com esse dia, o dia da “ferra”.
jueves, 16 de diciembre de 2010
ASHUADE (Honduras-Haití)
Fotografía: Maravilla, junto a su nueva casa de palos
Realizada por Pilar Cuevas (misionera de ASHUADE)
Maravilla no sabría decir su edad, pero suponemos que debe de tener cumplidos los treinta y cinco. Por la primavera del año pasado nació su vigésimo segundo o vigésimo tercer hijo. No lo sabe, tampoco, a ciencia cierta. Su progenie se halla repartida por todo el poblado hondureño, su madre, sus hermanas, alguna amiga... la mayor parte de sus hijos sobreviven de esta manera. De los padres de esos hijos, nada, o casi nada, se conoce.
La incapacidad que le atribuyen suelen encapsularla con extraños conceptos psicológicos, cuando, en verdad, Maravilla no tiene otra dificultad que la que le supone distinguir la maldad en aquellos que la rodean.
Maravilla se desentiende de la maldad de sus compañeros, del mismo modo que sus compañeros se han desentendido una y otra vez de los muchos males que le han provocado.
Pero las misioneras de ASHUADE no juzgan la inocencia de Maravilla ni la inconsciente perfidia de los tipejos que la enredaron en juegos cuyas consecuencias ella desconocía. Inmersas en la bruma sofocante de los maizales, las carmelitas trabajan sin descanso, ajenas a los agrios debates que nos distraen en el mundo occidental: eutanasia, preservativos, aborto, crucifijos...
Su última misión está situada en Haití. Y es que el caso de Haití fue realmente curioso. El terremoto arrastró en manada hordas de "celebritis", que se hacían fotos en comuna y luego se iban al lavabo más próximo para frotarse muy bien las manos con jabón.
Hoy, después de tanta solidaridad, después de tanta mediática y lacerante solidaridad, la moda pasajera haitiana ha terminado, ya ha pasado de moda, como en su día, los pareos.
Pero por desgracia el hambre y las guerras se niegan rotundamente a pasar de moda en Haití. Entre sus paisanos enfermos y depauperados, las celebridades ganaron puntos y fotogenia. Los acaparadores se fueron. Pero la aciaga moda ha regresado.
Y, sin embargo, en Haití sigue habiendo maravillas, miles de maravillas que necesitan ser descubiertas y atendidas.
Ajenas a nuestros vaivenes pasajeros, a nuestras estúpidas modas a merced del viento del capricho, las hermanas de ASHUADE lucharán, denodadamente, pero en silencio, para poder atender a tantas maravillas que yacen enterradas por nuestros ripios, sin que nosotros podamos hallarlas.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Librerías de Lisboa
Fotografía de Juanjo Bolaño
"... Bajando por la Rua São Pedro de Alcântara llegamos a una pequeña plaza, flanqueada por la Iglesia de San Roque -fundada por los Jesuitas en 1570- y por la primera librería que vamos a visitar:
“LIVRARIA ARTES E LETRAS”. En una cerámica situada en la entrada especifica: “Livros Antigos e Modernos Mapas e Gravuras”.
Situada en Largo da Trindade Coelho, es sorprendente desde el primer paso que se da en su interior. Abrió sus puertas hace nueve años y su dueño comenzó poniendo su colección de libros a disposición de los clientes del Chiado. Aunque parezca mentira, dado que es un rincón particular lleno de elementos decorativos, vende libros, grabados y fotos.
Se presenta como un mundo imaginario y original. Una mezcolanza de años de colecciones, recuerdos y objetos que poseen personalidad propia, acompañando a los libros que se amontonan en las estanterías que presiden las paredes del local. Batiburrillo de colores, información y formas; todo pintado con una luz tenue, proveniente de la mesa del librero, que da a la librería un carácter personal. Un ejercicio de generosidad el de este librero, que expone su mundo al comprador de libros..."
Miguel Méndez · Extracto del reportaje "Librerías-Cafeterías, el latido cultural de Lisboa"
jueves, 18 de noviembre de 2010
27 N: una oportunidad para Suerte de Saavedra
Hay quien lo tiene verdaderamente difícil para obtener de nosotros una oportunidad.
El Grupo Joven Suerte de Saavedra ha luchado con gran valor contra todo estereotipo, prejuicio y miseria para poner este gran proyecto en marcha. Con su ayuda hoy muchos jóvenes reciben clases de apoyo escolar, pueden disfrutar de una jornada de convivencia en el campo y alejarse de la auténtica miseria de su entorno que no es más que la ausencia de oportunidades.
Oportunidades que, continuamente y por alguna razón que desconozco, nos empeñamos en negarles.
Todos deberían tener derecho a una oportunidad.
Y este festival será una buena ocasión para ofrecérsela.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Leyendas de Badajoz: La Dama Blanca del Guadiana
Fotografía de Fran de la Cruz
(Leyendas recogidas por D. Vicente Carrasco Celedonio,
de la Asoc. Amigos de Badajoz,
adaptadas por la redacción de Noudar
y escenificadas por Simón y Ruth Ferrero)
(Leyendas recogidas por D. Vicente Carrasco Celedonio,
de la Asoc. Amigos de Badajoz,
adaptadas por la redacción de Noudar
y escenificadas por Simón y Ruth Ferrero)
LA DAMA BLANCA DEL GUADIANA
Lo sé.
Sé que sois muchos los que os habéis sobrecogido escuchando mis leyendas, los que no os atreveréis a pisar la orilla, si no es por pura necesidad.
Quien podrá despejar vuestras dudas es ese mozuelo, del que todos hablan, aquel chico que dicen que se apostó con algunos de sus amigos cruzar el ancho de mi río en noche de San Juan.
Sé que sois muchos los que os habéis sobrecogido escuchando mis leyendas, los que no os atreveréis a pisar la orilla, si no es por pura necesidad.
Quien podrá despejar vuestras dudas es ese mozuelo, del que todos hablan, aquel chico que dicen que se apostó con algunos de sus amigos cruzar el ancho de mi río en noche de San Juan.
[...]
Cuentan que son tantos los que enloquecieron... No sé qué tendré, la verdad. ¿Serán mis cabellos claros y lisos, cayendo suaves sobre mi espalda? Quizá, las transparencias de mi vestido... Tantos otros son, sin embargo, los que aseguran que se trata de algo fantástico, como ocurrió a aquel rapaz del que os hablo, que no daba crédito a lo que descubrió en el lecho del Guadiana, lo veía en su rostro.
Os puedo asegurar que sentí lástima cuando, desesperado, le veía reunir fuerzas para nadar de nuevo hacia el embarcadero.
Braceando, tragando agua y tosiendo, desfallecía en cada intento por salir a flote.
Y yo no sabía si soltarle...
Os puedo asegurar que sentí lástima cuando, desesperado, le veía reunir fuerzas para nadar de nuevo hacia el embarcadero.
Braceando, tragando agua y tosiendo, desfallecía en cada intento por salir a flote.
Y yo no sabía si soltarle...
viernes, 22 de octubre de 2010
Cocina con cultura: nuestros Bollos de Chicharrones
Receta Bollos de Chicharrones (1955)
• Ingredientes:
500 g de harina blanca de trigo (en esta receta la usada era "harina de fuerza")
1/4 l de agua mineral templada
20 g de levadura de panadero
Una cucharadita de sal
500 g de chicharrones (es mejor picarlos en taquitos, aunque hay quien los prefiere enteros)
150 g de azúcar moreno
100 g de matalaúva
1 copa de aguardiente
la clara de un huevo
• Elaboración:
Desmigamos la levadura, la mezclamos con la harina y amontonamos esta mezcla en forma de volcán. En el agujero central vertemos poco a poco (a la vez que amasamos) el agua templada en la que previamente habremos diluido la sal. La masa resultante debe quedar homogénea, pero sin pegarse a las manos. Verteremos sobre ella la copa de aguardiente y el azúcar moreno, amasando hasta que la masa vuelva a ser del todo homogénea. Añadiremos ahora la matalaúva y los chicharrones y trabajaremos la masa hasta que se encuentren bien repartidos.
Para que todo fermente de manera adecuada, es necesario que los chicharrones estén a temperatura ambiente, igual que la masa. Taparemos con un paño limpio y dejaremos fermentar durante al menos 12 horas en un lugar oscuro y fresco. Transcurrido este tiempo, volvemos a trabajar la masa con las manos y vamos cogiendo pedazos del tamaño de un huevo. Aplastaremos hasta que nos quede una pasta ovalada de un centímetro de espesor, que no sobresalga de la palma de la mano. Estas pastas las iremos depositando en una bandeja de horno untada con aceite de oliva y espolvoreada con harina.
Tienen que estar a suficiente distancia unas de otras, pues aumentarán 1/3 de su volumen al cocerse. Una vez dispuestas, las pintamos con clara de huevo (sin batir). Cocemos en el horno (precalentado a 200º C) a unos 180º C y por espacio de media hora. Dejaremos enfriar la bandeja antes de despegarlos. Para conservarlos, guardaremos los bollos de chicharrones en potes de barro o envases de hojalata, siempre muy bien cerrados.
Origen de los Bollos de Chicharrones
Así me alegra muchísimo comprobar cómo diferentes jefes de cocina de alto nivel van sumándose a la emocionante labor de recuperar, reformular y reinventar platos basándose en nuestra rica y variada tradición culinaria.
No existen referencias escritas (y, si las hay, no hemos podido encontrarlas) para poder asegurarlo de manera categórica, pero, con toda probabilidad, el bollo de chicharrones nació como complemento al pan tradicional en los almuerzos del campesino. En la matanza del cerdo (conste que en nuestra zona hablamos siempre de cerdo ibérico/porco preto, de grasas y proteínas mucho más saludables) que, durante generaciones, ha tenido lugar en cada casa, se cocinan las grasas para separar la manteca pura de los chicharrones, es decir, los pedazos no fundidos durante el proceso. Estos trozos se aprovechaban amasándose envueltos en la propia masa del pan (que era común elaborar en cada familia) y cociéndose al horno. El resultado era un alimento mucho más energético y suculento, además de duradero, que el pan por sí solo. Tales propiedades son las que le ayudaron a traspasar la barrera del tiempo/olvido, pues durante muchas décadas fue bocado exquisito en el zurrón de los pastores, ganaderos o labradores.
Poco a poco se han ido incorporando los tradicionales ingredientes de nuestra repostería (aguardiente, azúcar y matalaúva, de evidente influencia árabe). Por su contenido en azúcares, proteínas y grasas de absorción rápida y lenta, el bollo de chicharrones aporta la suficiente energía para constituir un almuerzo único.
Resulta insustituible en las mañanas de frío, acompañado de una copita de anís seco, o de un café bien concentrado.
Por diversos puntos de la geografía peninsular y sudamericana, cada vez se presenta más como postre. El propio Carlos Cano las tenía en cuenta en su copla Alacena de las Monjas, refiriéndose a las “Tortas de Chicharrones” reservadas en las tinajas de los conventos granadinos.
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