
La tolerancia, la comprensión y el respeto con nuestros hermanos deben de suponer una búsqueda mucho más laboriosa y tenaz que la de encontrar agua en la luna.
En poco más de una década, toda el agua que circula por la India estará contaminada (según los expertos). Nuestro hiper-desarrollado pragmatismo nos invita a razonar que ha resultado más sencillo encontrar agua en la luna que depurar las de la India.
Afortunadamente, en nuestra frontera luso-extremeña aun quedan aguas puras por descubrir y, visto lo visto, quizá sea mejor no mostrárselas a nadie y esperar; esperar a que todo ese otro mogollón de gente que no cesa en su empeño de buscar agua en la luna, un día haga las maletas y se traslade allí por tiempo indefinido.
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